jueves, 28 de enero de 2016

La pasión por la lectura, 

¿NACE o SE HACE?



"No hay cosa que desanime más a la lectura que la obligación de leer". 
Destrás de ésta afirmación, no se apremia la necesidad de mejorar la comprensión lectora de un niño, ni el deseo de acelerar el proceso de aprendizaje de la lecto-escritura, ni la intención de fomentar la adquisición de más vocabulario o el objetivo de disminuir el número de faltas ortográficas. Todas estas cosas y muchas más se consiguen con la lectura, pero si convertimos la lectura en una pesada tarea no nos extrañemos luego de que se convierta para el niño en algo tedioso y aburrido.
La pasión lectora no se consigue por imposición, ni por competición (¡a ver quién acumula más puntos por leer libros y responder correctamente a un cuestionario!) y últimamente podría afirmarse que ni siquiera por imitación. Puede funcionar con niños que igualmente ya están bien predispuestos, pero puede tener efectos nefastos en otros.
Por supuesto, es importante que los niños vean leer a sus padres y a los adultos de su entorno en general, pero también a sus iguales. Es importante que haya libros en casa, y el libro sea tratado con el respeto y la estima que su contenido merece.  Es importante visitar bibliotecas, y tirarse en el suelo con los niños a hojear álbumes ilustrados. Es importante poner a su alcance cómics, libros de conocimientos de temática diversa, poesía, ficción y no ficción, libros con dibujos y sin dibujos.  Es importante leerles cuentos en voz alta, antes de dormir o en cualquier otro momento del día. Pero esto no es mágico; podemos haberlo hecho todo “bien” y que nos salga todo “mal”. “¡Horror, tenemos un hijo no lector! ¿En qué nos habremos equivocado?”. Y es posible que esta angustia nos impulse a dar nuestro primer mal paso: la obligación de leer.
Supongo que todo el mundo conoce ya a estas alturas el decálogo de los derechos de los lectores de Daniel Pennac. Por si acaso, lo tenéis aquí arriba…

“El derecho a no leer”. Es el primer y más básico derecho a respetar para conseguir grandes lectores.
A veces sucede que la mecánica de la lectura resulta tan pesada para el niño que es incapaz de entrar en el libro. Cualquier adulto que adore la lectura podrá explicar cómo vive dentro del libro, en otro mundo, mientras se sumerge en la lectura. ¡No está leyendo, está viviendo! ¿Acaso podemos comparar esa experiencia placentera con el descifrado penoso de unos símbolos puestos en una interminable línea?
Vayamos más adelante: la criatura ya ha dado su pequeño salto. Ya se está remojando los pies tímidamente en el mundo tras la letra. Pero a lo mejor no le entusiasma. No, todavía no ha encontrado su libro.
Si en uno de estos dos puntos – el descifrado meticuloso o la decepción tras el esfuerzo – intentamos presionar en exceso al niño para que se interne en un mundo que le parece intransitable o carente de interés, ¿qué reacción esperamos?
Pero un día el niño – o el adolescente, pues en ocasiones es necesario esperar más de una década – abre unas páginas y, de repente, ya no está allí. Ha entrado y se ha enamorado. Quizá haya sido con una novela romántica, o con un relato de fantasía o ciencia ficción, o un best-seller de medio pelo. A lo mejor no ha sido atrapado por las obras clásicas de la alta literatura que quisiéramos verle leer. Pero ha iniciado su camino y no sabemos hasta dónde le puede llevar. Ojalá ese niño o ese joven tenga a su alrededor adultos – o compañeros de su edad – que le respeten pero que también le puedan ofrecer un entorno rico y unas sugerencias de lectura acertadas.

 Daniel Pennac explicaba cómo enganchaba a sus alumnos en sus tiempos de profesor de literatura en institutos de zonas muy difíciles. Les leía en voz alta un texto de la literatura universal – preferiblemente que no estuviera en el programa de lecturas obligatorio francés – y lo hacía con una entonación y prosodia adecuadas. Cuando los alumnos estaban interesados en saber qué sucedía, cerraba el libro. “¡Profe!, ¿qué sucede después?”. Y el libro estaba disponible en la biblioteca…
“Una sola condición para esta reconciliación con la lectura: no pedir nada a cambio. Absolutamente nada. No construir ninguna muralla de conocimientos preliminares alrededor del libro. No plantear la más mínima pregunta. No poner ni la más pequeña tarea. No añadir ni una sola palabra a las de las páginas leídas. Ningún juicio de valor, ninguna explicación del vocabulario, nada de análisis de texto ni de indicaciones bibliográficas…Prohibirse del todo “hablar sobre”.
Lectura-regalo.
Leer y esperar.
No se fuerza una curiosidad, se la despierta.
Leer, leer y darle confianza a los ojos que se abren, a las caras que se juntan, a la pregunta que va a nacer y que llevará a otra pregunta.”  (Daniel Pennac. Como una novela.)


Fuente:Elena Ferro

viernes, 15 de enero de 2016

Ansiedad ante los exámenes: algunos trucos para combatirla.
 

Nervios, taquicardias, sudores, bloqueo mental,.... es raro que cualquiera que estudie no  haya experimentado alguna vez éstos síntomas cuando ha de afrontar algún examen o cuando se concentran al final de la evaluación.
Un estudio reciente en el que participaron 30.000 estudiantes de 16 universidades, revela que más de la mitad de los estudiantes universitarios españoles presentan este problema.
La ansiedad es muy peligrosa, "Es la causante de que muchos alumnos suficientemente preparados suspendan los exámenes", pero podemos plantarle cara.
Los sufridores suelen mostrar el mismo cuadro: síntomas cognitivos (preocupación excesiva y pensamientos negativos), síntomas fisiológicos (ritmo cardíaco acelerado, sensación ahogo, sudoración en exceso, e incluso mareos, dolor de tripa, vómitos o diarrea), y síntomas motores (tartamudeo, temblores, o hiperactividad motora). Pero aunque "no todos los alumnos presentan en igual medida esos síntomas, sí que pueden beneficiarse de las estrategias que se explican",tal y como explica Lucía Olivera, psicóloga y directora del Gabinete de Orientación Educativa de la Universidad Francisco de Vitoria.
Vamos a ver algunos trucos:
 

1. Sentir ansiedad es normal. No la evites.

No nos volvamos locos, "es una respuesta natural y adaptativa del organismo ante situaciones de amenaza. Es inútil pretender no sentir cierta ansiedad ante los exámenes", explica la psicóloga. Hay que concienciarse de ello y así "comprobaremos cómo, una vez puestos manos a la obra, ese estado de alerta desciende poco a poco hasta casi desaparecer".
El verdadero problema aparece cuando se evitan las situaciones que producen la ansiedad, como no acudir a esa fecha importante o no estudiar porque estamos desquiciados.

2. Hábitos saludables

Es fundamental no alterar los hábitos de sueño y dormir entre 7 y 8 horas, comer bien (5 veces al día y sobre todo alimentos con glucosa, que aporten energía) y no inyectarse cafeína o tranquilizantes en vena. El ocio también es importante, muchas horas de estudio no es igual a mejores resultados, y muchas horas de estudio no es igual a estudio eficaz.
Para sentirnos bien y rendir al máximo hay que intercalar el trabajo con actividades lúdicas que permitan "oxigenarnos".

3. Planificación

Empezar demasiado tarde, muchos contenidos en muy poco tiempo, no poder dar un último repasillo... ¡Que no te pille el toro!. Aprenderse las cosas de carrerilla genera mucha inseguridad a la hora de recuperar la información durante el examen.
 

4. Técnicas básicas de relajación

Uno puede aprender a relajarse empleando técnicas sencillas. La respiración abdominal es una buena opción, pero como señala Olivera, "el requisito es que las practiquemos con constancia en casa hasta que las dominemos y podamos acudir a ellas siempre que lo necesitemos".

5. Controla tus pensamientos

No son los acontecimientos los que nos generan ansiedad, sino la interpretación que se hace de ellos. Los pensamientos negativos de "me voy a quedar en blanco", "nunca aprobaré esta asignatura", "esta carrera es demasiado difícil para mí", "no valgo para esto", o "todos están escribiendo más que yo", entre un sinfín, son los que hacen que se adelanten acontecimientos y te bloquees. No te pongas obstáculos, cambia todo eso por un "Yes, I can". 

Acude al Departamento Psicológico del colegio, donde te podemos ayudar.



Fuente: Tatiana Márquez/El Mundo/15-1-16

lunes, 14 de diciembre de 2015


Mis mejores deseos para que todos podamos pasar unas buenas fiestas navideñas y que el 2016 sea de paz, nos traiga trabajo y prosperidad, ... y que los chicos y chicas de éste colegio, con trabajo y con esfuerzo, aprueben todo en junio.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Las claves para tomar la decisión acertada, ...a la primera.

 PREGUNTAS Y RESPUESTAS IMPRESCINDIBLES PARA ELEGIR TUS ESTUDIOS UNIVERSITARIOS....LO MEJOR POSIBLE.

DECIDIR QUÉ CARRERA VAS A ESTUDIAR ES, SEGURAMENTE, UNA DE LAS DECISIONES MÁS IMPORTANTES DE TU VIDA. TU FORMACIÓN, TUS APTITUDES, TUS PREFERENCIAS… TODO INFLUYE Y TODO ES IMPORTANTE A LA HORA DE TOMAR ESTA DECISIÓN. CON EL FIN DE ORIENTARTE, TE PRESENTO UNA SERIE DE CONSEJOS QUE TE HARÁN REFLEXIONAR Y TE GUIARÁN EN ESTE APASIONANTE CAMINO PARA ELEGIR TU FUTURO.

 ¿Qué es lo primero que tengo que saber?
Tomar una decisión tan importante como la de elegir carrera requiere una reflexión previa. Para ello, y a lo largo de todo el proceso, deberás ir recabando la máxima información posible. En especial, la relativa a los siguientes aspectos:
• El conocimiento de ti mismo: capacidades, aptitudes e intereses.
• El conocimiento de la realidad profesional.
• El conocimiento de los itinerarios formativos que capacitan para el ejercicio de determinadas profesiones.

Probablemente en el Departamento Psicopedagógico te podemos ayudar

¿Cómo puedo conocer mejor mis capacidades y aptitudes?
Elegir una carrera que se adapte a tus capacidades, acorde con tu manera de ser y que realmente te guste, garantizará el éxito de tus estudios. De ahí, la importancia de profundizar en el conocimiento de ti mismo.
• El indicador más fiable para valorar ciertas cualidades personales suele ser el expediente académico. Analiza tu rendimiento en las materias directa o indirectamente relacionadas con las carreras que más te interesan, y habla con tus profesores y tutores, ellos también pueden ayudarte.
• La creatividad, la iniciativa y la responsabilidad son otros aspectos personales que tienes que tener en cuenta a la hora de inclinarte por una u otra carrera. Cualidades que, sin lugar a dudas, desarrollarás con más profundidad durante tu paso por la universidad.

¿Tengo claras mis preferencias e intereses?
A veces, saber qué es lo que realmente te gusta no es tan fácil como parece. Y más cuando no conoces todas las alternativas. En estos casos, necesitas información que estimule tu curiosidad. En general, puedes determinar tus preferencias o intereses bajo dos puntos de vista:
• Interés por el contenido de unos determinados estudios. Por ejemplo, si actualmente sientes especial interés por la asignatura de Biología, una de tus opciones universitarias puede ser la carrera de Biología. Si determinas tus preferencias en base a esta opción, es importante que tengas en cuenta todas las salidas profesionales de la titulación cuyos contenidos te resulten más atractivos. Para ello, una buena fuente de información son los familiares o amigos que hayan cursado estos estudios. Además, es importante que aproveches las oportunidades que se te presenten para mantener contactos con profesionales o profesores de universidad.

• Interés por determinados ámbitos profesionales. Si lo que te atrae es el ejercicio de una determinada profesión o un ámbito profesional más genérico, como por ejemplo, el mundo empresarial, infórmate sobre las diferentes opciones que te pueden capacitar para ejercer la profesión elegida. En el caso de que no tengas claro cuáles son tus intereses, intenta encontrar la respuesta en las profesiones de la gente que tienes más cerca. Mira a tu alrededor. Pregunta 4 6 a tus familiares y amigos. Averigua la trayectoria profesional de las personas que más admiras. Busca en los medios de comunicación. Sé curioso. A veces, la solución está más cerca de lo que imaginas. Es bueno que sepas que los principales factores de éxito en una carrera universitaria son el esfuerzo y la dedicación del alumno. El motor que te impulsará durante el periodo universitario será tu interés por la carrera y por tu futuro profesional.


¿Qué tengo que saber sobre las salidas profesionales?
 Los años de universidad son clave para desarrollar y forjar tu personalidad y tus competencias profesionales básicas. Las salidas profesionales de una carrera son importantes, pero tu actitud durante tu paso por la universidad todavía lo es más. Y es que, no existen carreras con salidas, sino personas con salidas. La universidad es mucho más que la "capacitación para un empleo". Es el inicio de un proyecto personal y profesional. Existen muchas más profesiones que titulaciones. Infórmate, analízalas, pregunta. Intenta descubrir cuáles son las que te resultan más atractivas, pero "a priori" no cierres puertas. Ábrelas. Además, es preciso saber que no hay que tomar al pie de la letra los rankings de oferta y demanda de los titulados universitarios. En realidad, a la hora de contratar a una persona, la empresa valora su iniciativa, su creatividad, su capacidad de trabajar en equipo, su vocación de servicio... Cualidades que no dependen de la titulación elegida, sino que parten de la actitud de la persona.

¿Dónde busco información sobre las carreras que me interesan?
Tomar una decisión sin información aumenta las posibilidades de equivocarse. Solicita y busca información sobre las carreras que te interesan. Internet, la Biblioteca o el orientador de tu centro son grandes fuentes de información. Recopila la documentación sobre cada carrera de manera sistemática: en qué consiste, duración, perfil del estudiante, horas de clase, dificultad, salidas profesionales... Analiza la información, compárala y pregunta. ¡No te quedes con dudas!

¿Cómo puedo conocer el grado de dificultad de una carrera?
El nivel de exigencia y dedicación puede variar notablemente en función de la carrera y/o universidad elegida. Además, el grado de dificultad de cada materia tiene un importante componente subjetivo: la facilidad, la vocación o el interés que cada persona tenga por dicha disciplina. Sin embargo, el tiempo de dedicación o el trabajo personal que exigen las diferentes materias se pueden medir "grosso modo" según los siguientes baremos:

• Una materia considerada "difícil", con 5 horas de clase a la semana, puede exigir entre 7 y 8 horas semanales de estudio personal.
• Una materia de dificultad media, impartida en 4 horas semanales, exigirá el mismo tiempo de trabajo personal: 4 horas.
 • Una materia sencilla, con pocas horas semanales de clase, exigirá entre una hora y media, y dos horas de dedicación.

¿Opto por una doble titulación o por complementar una carrera con otros estudios?
 En los últimos años, y gracias a la actual configuración del sistema universitario, es posible cursar programas que permiten obtener una doble titulación. Por lo general, las dobles titulaciones amplían el horizonte profesional del alumno pero, como es lógico, exigen un mayor grado de capacidad y dedicación. Analiza tu perfil y valora si merece la pena que inviertas tus esfuerzos en una doble titulación o es mejor que optes por una sola y la complementes con idiomas, estancias en el extranjero, actividades culturales y sociales, posgrados, otros cursos específicos...

Tengo suficiente información. Y ahora, ¿qué hago con ella?
 Acertar a la primera en la elección de una carrera no es nada fácil. Por eso es importante que, una vez hayas recopilado toda la información que necesitas, sepas qué hacer con ella. Unos consejos:
• Busca el equilibrio entre tus intereses y tus capacidades. Tus preferencias, -es decir, tu vocación profesional- te ayudarán a aumentar el rendimiento de tus capacidades. Aún así, es preciso que valores si tus cualidades alcanzan el nivel mínimo exigido para afrontar unos determinados estudios.
• Compara las asignaturas de Bachillerato y los contenidos de las titulaciones. Cuando no te resulte fácil establecer este paralelismo, como en los casos de Derecho o Enfermería, intenta profundizar en el análisis del contenido de los estudios y apoya tu decisión en el interés que te suscitan las áreas de conocimiento y los ámbitos profesionales que abarca la carrera.

• Si al final del proceso de orientación sigues teniendo dudas, puedes optar por una carrera que te forme en los aspectos globales del área de conocimiento que más te interesa. Puedes estudiar, por ejemplo, Biología, Humanidades, Administración y Dirección de Empresas o Ingeniería Industrial, carreras que te permiten especializarte posteriormente.

 ¿Quién puede asesorarme?
El orientador de tu centro de estudios puede ayudarte mucho durante el proceso de elección. No dudes en acudir a él. Te puede ofrecer el mejor asesoramiento profesional. Si, además, tienes la oportunidad de contactar personalmente con profesionales de diferentes áreas o con profesores de universidad. ¡Aprovéchala!

 ¿Y si no consigo entrar?
 En ocasiones, la elección sobre el futuro universitario se retrasa hasta saber si se podrá cursar la carrera escogida o no. En estos casos, se pone de manifiesto que la decisión no está suficientemente madurada, hecho que puede llevar al estudiante a elegir una carrera equivocada. Es importante que tengas en cuenta este punto. Mostrar interés por tu futuro durante el Bachillerato, te ayudará a conseguir tus objetivos. No olvides que éste será el motor que te impulsará durante el periodo universitario. También puede ocurrir que, a pesar de que tengas muy claro lo que quieres estudiar, te quedes fuera del proceso debido a la nota de corte o a las pruebas de admisión. En estos casos, no existe una receta única. A veces, es aconsejable repetir las pruebas de acceso el año siguiente, y aprovechar, mientras tanto, para mejorar la formación en otros aspectos. Otras, es recomendable optar por estudios similares a los que inicialmente se tenía pensado acceder.

Cada caso es diferente. Si puedes, recurre al asesoramiento de algún experto y revisa de nuevo la información que has recogido durante todo el proceso.



Ref. Univ.Navarra.2016

viernes, 4 de septiembre de 2015

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COMENZAMOS UN NUEVO CURSO
Y nos preparamos con ilusión, sobre todo, los más pequeños: uniformes, libros, cuadernos, zapatillas de deporte nuevas,...encontrarse con los amigos, amigas,...contar lo que hicimos en verano,...
Algunos, en ESO y Bachillerato, han comenzado ya recuperando las pendientes del curso pasado. 
En cualquier caso, comenzamos nuevo curso.
Generalmente los propósitos de padres y alumnos son siempre los mejores, intentando no caer en los errores del anterior curso. No obstante, la experiencia indica que las buenas intenciones iniciales se van relajando hasta que llegan las calificaciones de la primera evaluación observando que muchas de las promesas que hacen nuestros hijos no se han cumplido. Y, por otro lado, los límites que pensábamos poner los padres, tampoco....
"Ahora no tengo muchos deberes, déjame que juegue un ratito con la PLAY...", y los ratitos comienzan a establecerse como costumbre,..."si sabes que luego hago los deberes enseguida"...y sin darnos cuenta, les dejamos que prolonguen el verano hasta noviembre.
En todo esto constituyen un gran problema las nuevas tecnologías, ... la consola, la tablet, el móvil,....ya que para muchos adolescentes, lo primero es el ocio y luego la asunción de responsabilidades. Y no les marcamos limite alguno: salen del colegio y conectan el móvil que no debían de llevar, comen con el móvil y estudian con la tele y con la tablet y con el móvil....
Lo siento, pero somos los padres los que debemos marcar unos límites claros y precisos, donde la prioridad sea su trabajo escolar diario y sus actividades extraescolares. Y dejarles un espacio para sus juegos y su interacción "tecnosocial".
Y recordar que si si van a la cama sin el móvil y sin la tablet,...mejor, porque sabremos que dormirán más y rendirán mejor al día siguiente.
No podemos hacer una negación de las nuevas tecnologías, ni una prohibición radical, pero si controlarlas y limitarlas de una forma sensata y coherente, porque luego aparecen los problemas y los suspensos.
Este artículo que publica Laura Tardón en diario El Mundo, nos completa lo que trato de decir.
Ahora, a primeros de septiembre , estamos a tiempo....


     




Peores notas por el abuso de pantallas

  • Cada hora extra con estos dispositivos empeora el rendimiento


En la televisión, el móvil, las tabletas, los ordenadores... Estamos rodeados de pantallas y ni siquiera los más pequeños se libran de ellas. Aunque estos dispositivos electrónicos ofrecen muchas ventajas, también acarrean algunos efectos no deseados. Un consorcio de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha comprobado que los menores más expuestos a esta tecnología tienen un peor rendimiento escolar.
Una razón más para tomarse en serio las recomendaciones que la Academia Americana de Pediatría incluía en sus guías a finales de 2013. Según esboza este documento, los niños no deberían permanecer delante de una pantalla más de dos horas al día y, en el caso de los menores de dos años, este tiempo debe ser inexistente. Numerosos estudios han demostrado que el uso excesivo de televisores, consolas, teléfonos y cualquier otro medio electrónico está relacionado con obesidad, falta de sueño y conductas agresivas (por imitación a determinados programas televisivos o videojuegos). El rendimiento escolar también se ve perjudicado.
Así lo remarca el nuevo trabajo que acaba de ver la luz en la revistaInternational Journal of Behavioral Nutrition and Physical. Como exponen los autores, así como se conoce el vínculo entre la actividad física y la salud, no está tan explorada la asociación con los resultados escolares. Con esta intención, el epidemiólogo Kirsten Corder, de la Universidad de Cambridge, y su equipo han analizado los niveles de actividad y sedentarismo de un grupo de 845 alumnos (con una media de edad de 14,5 años) de escuelas de secundaria en Cambridgeshire y Suffolk y luego los han comparado con sus resultados en el colegio (datos extraídos del estudio ROOTS).
Los investigadores valoraban lo que los participantes hacían durante el tiempo que estaban sentados. Como media, dedicaban unas cuatro horas al día entre ver la televisión, entretenerse con el móvil o jugar con las tabletas u ordenadores. El doble de lo que recomiendan los especialistas. "Cada hora extra invertida en las pantallas se asoció con 9.3 puntos menos en los logros académicos durante secundaria (a los 16 años)", afirma el doctor Corder, epidemiólogo y principal investigador de este estudio. En las calificaciones convencionales, se traduciría en reducir de un notable a un suficiente. Dos horas extra suponían la pérdida del doble de puntos, 18.
Por el contrario, aquellos que dedicaban más tiempo a actividades como la lectura o las tareas de la escuela, en lugar de utilizar las pantallas, obtenían mejores puntuaciones en los exámenes. Alcanzaban un promedio de 23,1 puntos más que sus contrarios. A los expertos no les extrañan estas conclusiones. En palabras de Silvia Álava, especialista del Colegio de Psicólogos de Madrid, todo se explica a través de la atención sostenida. En el caso de los niños que están centrados en las pantallas, "el proceso de atención sostenida la ejecuta el aparato, a través de los movimientos, los estímulos visuales y auditivos. Los niños no tienen que hacer nada". Sin embargo, es importante que aprendan y maduren este proceso, fundamental para"tener la capacidad de prestar atención y mantenerla mientras leen un libro o atienden a las explicaciones de un profesor".
Hasta los dos años, señala la experta española al comentar este estudio, los pequeños se rigen por una red de estímulos externos. A partir de los tres años, ellos empiezan ya a controlar y dirigir la atención. No se trata de "demonizar este tipo de tecnología, los niños de hoy son nativos digitales, pero tampoco de permitir un abuso", subraya Álava. Reducir el tiempo frente a las pantallas y recurrir a "juegos tradicionales que fomenten la imaginación, como las construcciones, los puzzles, jugar en la calle, interactuar con otros niños... Cosas en las que se trabaje la atención sostenida, tan necesaria para el aprendizaje". Todo esto, sin duda, mejora el desarrollo cognitivo.
En esta línea opinan los autores del nuevo estudio. "Aunque sólo tomamos medidas a los 10 y a los 16 años, ésta puede ser una instantánea fiable del comportamiento habitual en los menores, por lo que podemos decir que un exceso de pantalla puede afectar al rendimiento escolar", argumenta Corder. "Sería conveniente que los padres limitaran el tiempo que dedican sus hijos a estos dispositivos".
Dados los resultados y teniendo en cuenta el resto de posibles efectos adversos del exceso de pantallas, los autores de la investigación de Cambridge creen que "el diseño de programas destinados a reducir el tiempo frente a los ordenadores, televisores, teléfono y tabletas podría tener importantes beneficios para los adolescentes a la hora de mejorar sus calificaciones escolares y también su salud".

jueves, 18 de junio de 2015

Terminamos el curso...

Con gran carga emocional, como siempre, alternado la alegría de los que han terminado bien, con la tristeza de los que no han terminado tan bien como hubiesen querido... : "LO HECHO HECHO ESTÁ".
Y comienza el verano, con sus "laaaaaaargaaaaaaas " vacaciones.....
Eternas y divertidas para los más pequeños, aburridas para los más mayores si los amigos/as se van,... perezosas y anodinas en ocasiones...
Bajo el lema SI HE APROBADO NO VOY A HACER NADA,... algunos y algunas se lo toman en el sentido más literal de la expresión, y no se plantean sus vacaciones como un tiempo de ocio para hacer muchas cosas que no tengan que ver con los estudios, para compartir tiempo con su familia o para aprender cosas útiles que les darán mayor autonomía en su desarrollo personal. 
O para, si ya tiene más 16 años o más, realizar algún trabajo que les enseñe que el dinero no crece en los bolsillos de los padres. A pesar de la crisis, siempre hay oportunidades para el que las sabe buscar.
Y sin olvidar el mejor entrenamiento para comenzar a tope el próximo curso: LEER,... leer miucho, aunque sean tebeos, o revistas, o comics, o la prensa deportiva, pero leer... 
La clave es no desaprovechar éstos meses para caer en la desidia estival y en el aburrimiento, cada uno con su edad y sus circunstancias familires.

Me ha llamado la atención éste articulo que advierte sobre las pérdidas de aprendizajes durante el verano. Me recuerda a los que hacen mucho deporte y dejan de hacerlo en verano, ... en septiembre aparecen muchas agujetas cuando se retoma la actividad física. Con los estudios pasa igual y algunos, debido a las agujetas mentales que se auto-generan, tardan bastante en adaptarse al nuevo curso.

Feliz Verano !!!






Vaguear demasiado en verano puede llevar a tu hijo al fracaso escolar

Las vacaciones de verano y cómo se pasan se están convirtiendo en causa de desigualdad en las aulas. Son los niños que interrumpen totalmente su aprendizaje en los meses de verano los que luego tienen que luchar más durante el primer trimestre del curso, sin llegar nunca a recuperar terreno frente a aquellos que se involucran en actividades educativas durante el verano, por mínimas que sean.
Este fenómeno, conocido como “achievement gap“, se produce todos los veranos generando una pérdida de conocimientos que se mantiene durante el curso escolar y vuelve a incrementar en verano. Esta pérdida es acumulativa e irrecuperable a lo largo de los cursos de la Educación Primaria, produciendo una brecha difícilmente salvable cuando los alumnos llegan a Secundaria. Según un estudio de los sociólogos Kart Alexander y Doris Entwisle de la Universidad Johns Hopkins(*) más de la mitad (65%) del desfase curricular entre estudiantes de Primaria se explica por diferencias de aprendizaje durante el verano.
“El verano es para descansar”, arguyen muchos padres que no son conscientes de los efectos que el desaprendizaje estival tiene en los resultados académicos de sus hijos el próximo curso.
En general, durante el verano todos los niños experimentan una pérdida equivalente a 1 mes de aprendizaje, siendo las matemáticas y la ortografía las asignaturas más susceptibles de ser olvidadas, según Harris Cooper (**) profesor de Psicología y Neurociencia en la Universidad de Duke. En el caso de las matemáticas los estudiantes pueden llegar a perder 2,6 meses en cálculo matemático, ya que en general no suelen practicar sus habilidades matemáticas fuera de la escuela. En el caso de la lectura la pérdida es menor, equivale a 2 meses, tanto en comprensión lectora como en reconocimiento de palabras, porque la práctica de la lectura está integrada de forma más natural en el entorno de un niño, y los padres tienden a ser más conscientes de la importancia de la lectura y a insistir a los niños en que lean durante las vacaciones.
Para evitarlo, es preciso organizar las rutinas estivales de los niños para compaginar su tiempo de ocio con el repaso de conocimientos adquiridos durante el curso. Los expertos recomiendan hacer las “tareas” de una forma diferente, evitar los deberes “convencionales”, intentar ser creativos y aprovechar las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías y nuestra disponibilidad de tiempo.
“Es cierto, además, que los padres cada vez disfrutan de vacaciones menos largas en el verano, por lo que se puede hacer cuesta arriba tradicionales sistemas de refuerzo como los libros que implican que luego hay que corregirlos. Hay métodos, como Smartick que permite hacerlo desde casa, en el ordenador y, además de corregirse solo, los padres reciben un pormenorizado informe de cómo ha ido cada sesión”.
 

lunes, 11 de mayo de 2015

¿ Cómo elegir tus estudios futuros?

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         Decidir qué carrera vas a estudiar es, seguro, una de las decisiones más importantes que vas a tomar en tu vida. Tu formación, tus capacidades, tus preferencias … todo es muy importante de cara a que decidas de forma adecuada. Esperamos que los consejos que te vamos a dar a continuación te puedan hacer reflexionar y te puedan guiar, en parte, para elegir tu futuro.


OBSERVATE:   Ciencias o Letras. Las opciones que has elegido para cursar Bachillerato son tus primeros pasos para la elección de tus estudios universitarios. Todo ello te ayudará a darte cuenta de hacia dónde se orientan tus intereses. Recuerda que hay estudios que se pueden realizar desde todas las opciones de Bachillerato.


PIENSA POR TI:  Historia, Derecho, Periodismo, Medicina, Psicología, … piensa en lo que te gusta de verdad. No te dejes llevar por lo que esta de moda, por los tópicos acerca de las carreras o por aquellas titulaciones con salidas profesionales supuestamente exitosas. Lo que realmente importa, y lo que garantizará que tus estudios sean un éxito, es que realmente te gusten y se adapten a tu forma de ser.


VALORA TUS CUALIDADES PERSONALES: Es importante que valores aspectos personales tales como  tu grado de responsabilidad, tu iniciativa, tu creatividad, tu capacidad de análisis, tus hábitos de estudio, o si prefieres trabajar con papeles, con personas, dentro de un despacho o de una forma más dinámica, …Estos deberían estar en consonancia con los de la carrera que elijas, asegurándote así una mejor adaptación y un óptimo rendimiento. Por supuesto no debemos olvidar que el expediente académico junto a la calificación de las PAU determinarán el acceso a la universidad. No olvides nunca que no existen carreras con salidas profesionales, existen personas con salidas.


TEN EN CUENTA TU ENTORNO:  Otro aspecto que debes valorar a la hora de elegir una carrera son los aspectos económicos y familiares. Ten en cuenta las posibles ayudas o becas que ofrecen las distintas instituciones.


RECOGE INFORMACIÓN Y BUSCA ASESORAMIENTO: Tomar una decisión sin información aumenta la posibilidad de equivocarse. Solicita información , NO DUDES en acudir al Departamento  Psicopedagógico del Colegio, pregunta cuanto necesites y recibirás una orientación individualizada y acorde a tus circunstancias personales.



Ref. unav.